lunes, 8 de agosto de 2011

Lo virtual, lo intangible y el amor [textos literarios]


El lunes nos introdujimos a los textos literarios. Creo que fue una clase interesante y un tanto revuelta.

Viendo en perspectiva la clase, creo que afloró mi formación como psicólogo. Me explico. Nunca había tratado de entender qué es un texto literario en sí mismo, por el contrario si que he estudiado los procesos psicológicos implicados en la historias, las metáforas, y en general la interacción que tenemos con los textos. Elegí un cuento de Mario Benedetti (1929-2009), La familia Iriarte (1959) por la fascinación que me provoca la historia.

Así que terminamos hablando de lo intangible: los sentimientos, el pensar, las intenciones y la memoria en la historias (y nuestras vidas). Las historias son, desde cierta perspectiva, el centro de nuestra vida, con ellas enfrentamos el día a día, con ellas salimos de las dificultades o nos estancamos en ellas.

“Cuando un adulto pretende recordar su infancia suele fijar su memoria en los juegos y aficiones que ocupaban su tiempo. Si tiene la suerte de haber registrado con más detalle este período de su vida, entonces recordará también sus reacciones sentimentales ante el mundo que le rodeaba y que trataba de entender. Esta vuelta a la infancia en la que todos hemos puesto alguna vez nuestros ojos no es una mirada contemplativa: representa, más bien, la búsqueda de nuestra conciencia ante los cambios de identidad. No vemos con los ojos más que lo que pensamos de nosotros mismos. Necesitamos saber quiénes somos, por qué amamos ciertas cosas y repudiamos otras..., y para conseguirlo tenemos que salir de nuestro presente y recorrer hacia atrás los momentos y las personas que se han ido instalando en nuestros recuerdos y que, precisamente por ello, pensamos que algo han tenido que ver, para bien o para mal, en el modo en que nos vemos en la actualidad.”

(Fernando Gil Cantero y Gonzalo Jover Olmeda“Las tendencias narrativas en pedagogía y la aproximación biográfica al mundo infantil", Enrahonar 31, 2000, 107-122)



Por cierto, recomiendo mucho la lectura de Benedetti, sus cuentos novelas y poesía. Un autor muy entrañable y accesible que es ya parte del patrimonio de la literatura latinoamericana. Aquí uno de sus más célebres poemas.





Rostro de vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.

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